Mis inicios: Mataró/Granada/Jerez

Isabel Almolda Acrílico sobre tela 81x100 1993

Isabel Almolda
Acrílico sobre tela
81×100
1993

En mi twitter escribí: “Nací, estoy viviendo y pintando. Más adelante moriré cómo todos.”

Siempre leo esta frase y me parece de lo más real que he escrito nunca. Que por otro lado tampoco he escrito mucho, más que nada para comunicarme con la gente. Y eso pretendo hacer aquí, escribir y compartir mis impresiones, e inquietudes supongo. Compartir mi obra, la que he pintado y la que  pintaré. También lo que se me ocurra. No sé si tiene interés, pero a mi esto me dá igual. Simplemente intentar descubrirme a mi mismo a través de lo que escriba en este blog, ordenando ideas, escribiendo pausadamente. Intentando mostrar mi obra artística, cómo ejercicio necesario aunque no obligado. Ejercicio libre pretendo que sea.

Soy un artista autodidacta, entre comillas. Tardío, entre comillas también. Me crié entre telas, bastidores, y tubos de pintura, en el estudio de mi madre, Isabel Almolda. Inhalé mucha esencia de trementina, no de la botella,  estaba en el ambiente del estudio los años que pintó con óleo. Más adelante descubrió el acrílico. Tambien estaban los pasteles, cretas y sanguinas con los que yo jugaba.  El estudio estaba arriba de la casa, en lo que sería la buhardilla, las “golfes” en catalán palabra que tanta gracia les hace a los castellano parlantes. La cubierta de la casa era a dos aguas, y tenian dos “golfes”, una más pequeña que la otra por compartir espacio con la escalera de la casa. En ellas estaba el mundo pictórico de mi madre en el que yo, sin saberlo, me empapaba de creatividad y técnica. De esto me he dado cuenta a partir de los cuarenta años, cuando inicié por primera vez en mi vida el camino de la pintura. Nunca me atreví. Dibujé siempre un poco, de joven trabajé en un estudio de diseño en Mataró, era un devorador de comics, pero nunca me atreví a pintar, fuera de algún intento. Cuando a los cuarenta años me sumergo en el camino de mirar, construir, dibujar y pintar no sé realmente dónde me meto. Un camino inhóspito, difícil pero a la vez apasionante, duro y en mi caso muy en solitario, con excepciones. Despues de dedicarme dos décadas a actividades que nada tenian que ver con el arte, volvía a sentir en mi subconciente sensaciones conocidas por mí. Esas horas junto a mi madre, jugando a su vera mientras ella pintaba. El sonido de la creta en el papel  sobre el tablero de madera, el aroma de aceites y aguarrás, de telas imprimadas, de madera de bastidor. Las imagenes se me agolpan en la mente, veo a mi madre, mirándome desde arriba con los pinceles en la mano.

Décadas después, dedicándome a otras cosas nada artísticas, siento que quiero pintar, con cuarenta años. Empiezo y busco ayuda y conozco a una maestra artista, Helena Brandi italiana afincada en Granada. Durante unas semanas, me recordó y enseñó tecnicas de dibujo y construcción que fué el impulso necesario entonces para realmente despegar y empezar a experimentar con los materiales, a educar el pulso, a romper con todo lo que habia hecho hasta entonces y saber mirar del natural. Preparábamos el examen de ingreso para mayores de 25 años en la UGR. Dónde una sobresaturacion de la facultad subia la nota en exceso. Si bien en las pruebas de dibujo y pintura saqué un 9 y un 10, pruebas sencillas por otro lado, en absoluto del natural cómo cabría esperar, no saqué la media necesaria, me quedé a unas décimas. Ya no recuerdo, si fué el inglés, la literatura, la história o la sintáxis castellana…Desalentador panorama en España para entrar en la universidad por personas ya mayores. Tendríamos que aprender de ciertas universidades europeas dónde la sóla presentación de un portoifolio de trabajos artísticos es suficiente para personas adultas que quieren estudiar lo hagan sin dificultades.

Luego apareció Robin Maury, artista de Toulouse. Que venía a Granada de un largo viaje iniciado desde su ciudad natal, cruzando a pie los pirineos hasta Barcelona y de allí, no recuerdo muy bien, saltó el oceano hasta América. Un viaje que meses después recaló en Granada, para comprarse una guitarra flamenca. Lo conocí en casa de Cristina amiga de Angela, en la cuesta de la cava, en pleno Albaicín. Congeniamos enseguida, interesados por la pintura, la pesca y el sumi-e japonés. Los dos estabamos pintando con tinta china en aquel momento. El pintaba en las cuevas del Albaicín-Sacromonte a los flamencos en plena actuación, sobre cartones recojidos a la hora del cierre de los comercios, con plumilla primero y aguando con pincel oriental los trazos precisos para transmitir el momento. Lo firmaba con un sello de jade que le habían hecho en San Francisco con su nombre en japonés, con tinta roja. Dibujos de pequeño formato, el soporte marrón, la tinta china negra y el sello rojo, era zen flamenco.  Allí, en las cuevas con Robin, tuve la revelación de mi camino tanto tiempo buscado en solitario. Después de veinte años en Andalucía de pronto comprendía EL FLAMENCO, me pateó el estómago y el alma. Conseguí la tensión necesaria y más importante todavía, el camino, el largo camino que nunca acaba. El inicio de la verdad de mi pintura, hasta ese momento desconocida para mi. Ese camino y esa pintura que surgia de mis manos, me sorprendía a mi mismo, dia a dia. Algo habia pasado, cómo el fogonazo que cuentan los bipolares que sienten un dia determinado, en una hora determinada, en un lugar determinado en su mente. Y con él, lo flamenco, EL ROMIPÉN, “lo gitano”. Eso lo contaré más adelante, estaba latente en mi, y salió como un dragón. Luego el encuentro con Antonio “el gandano” el chocero, después de décadas, que me dijo que escuchara a tia Anica la Piriñaca y Don Fernando Terremoto, el agujeta y Fernando de la Morena… Y que mientras yo le enseñaba lo que iba pintando, me decía que no me saliera de Jerez.

Gracias Isabel, Angela, Helena, Robin, Antonio, Cristina.

No sé muy bien que hago aquí, no sé quien tú eres, pero te abrazo.

Sastipen thaj mestipen / Salud y libertad

Anuncios

4 respuestas a Mis inicios: Mataró/Granada/Jerez

  1. Gracias por compartir tu arte, Jordi

  2. me encanto tu relato, dicen que la vida empieza a los cuarenta, creo que tu eres un ejemplo a seguir, en pos de conocerse y volcarse a la pasion de uno. salud y libertad!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s